Cinco películas de terror para ver en streaming este septiembre de 2026
La selección reúne brujería, obsesiones, conspiraciones políticas y posesiones sobrenaturales en propuestas que van del thriller psicológico al cine experimental
“CAMP”: brujería, trauma y pertenencia
“CAMP” sigue a Emily, una joven marcada por un accidente trágico que acepta trabajar como consejera en un campamento cristiano para adolescentes con problemas. Allí conoce a un grupo de jóvenes inconformes que la integra en su círculo y la introduce en una comunidad secreta.
Lo que al principio parece una amistad peculiar pronto adquiere una dimensión sobrenatural: Emily descubre que ha entrado en un aquelarre. La película de Avalon Fast combina el drama de iniciación con la brujería y explora la necesidad de encontrar un lugar propio después de una experiencia traumática.
La propuesta se aleja de una simple repetición de “The Craft”. Su atmósfera mezcla realismo extraño, amenaza sobrenatural y una mirada abiertamente sáfica, mientras la fotografía de Eily Sprungman refuerza el carácter espectral de la historia.
“Lurker”: cuando la fama se convierte en una obsesión
Disponible en HBO Max, “Lurker” presenta a Matthew, un joven que trabaja en una boutique de Los Ángeles y entabla amistad con Oliver, una estrella emergente de la música pop. La relación cambia cuando Oliver lo invita a integrarse a su equipo.
Matthew parece una persona amable y discreta, pero su admiración comienza a transformarse en una ambición cada vez más intensa. La película de Alex Russell observa cómo el deseo de acercarse a la fama puede borrar los límites entre la amistad, la dependencia y la manipulación.
Théodore Pellerin interpreta a un protagonista capaz de despertar simpatía y desconfianza al mismo tiempo. La película evita explicar demasiado pronto quién representa la verdadera amenaza y convierte la búsqueda del éxito en el monstruo central de la historia.
“PH-1”: un senador atrapado por sus secretos
En Tubi, “PH-1” plantea un thriller político de ritmo acelerado. Payton Burnham, interpretado por Mark Kassen, es un senador que aspira a llegar a la Casa Blanca y proyecta una imagen de estabilidad familiar y compromiso público.
Su posición se derrumba cuando recibe una llamada de un desconocido que asegura haber tomado el control de su teléfono y sus correos electrónicos. El interlocutor amenaza con hacer daño a su familia si el senador no reconoce públicamente una relación extramatrimonial y el encubrimiento de una agresión sexual ocurrida durante su juventud.
Kassen dirige y protagoniza la película, escrita junto con Cheryl Guerriero. El guion mantiene la incertidumbre sobre las motivaciones de los personajes y obliga a cuestionar si Payton es víctima de una extorsión o un político que intenta ocultar un pasado más oscuro.
“Yellow Eyes”: una posesión detrás de una puerta
“Yellow Eyes”, disponible en Screambox, sigue a Brad y Julia, una pareja que se muda a una casa heredada de un tío reservado. El inmueble guarda una puerta con un enorme ojo pintado y una estatua armada con un cuchillo, cuyos ojos amarillos derraman una sustancia oscura.

Cuando Brad prueba una de esas lágrimas, su cuerpo comienza a transformarse y sus ojos adquieren un tono extraño. A partir de ese momento, una entidad antigua parece utilizarlo como huésped y extender su influencia a otras personas.
La película de Jesse Korman combina una historia de posesión con imágenes de fuerte impacto visual. Aunque el guion de Mickey Solis pierde equilibrio en algunos momentos y las actuaciones son irregulares, la puesta en escena consigue crear escenas perturbadoras, especialmente durante la progresiva transformación de Brad.
“A Grand Mockery”: una caída hacia la locura
Disponible en Shudder, “A Grand Mockery” se centra en Josie, un joven que trabaja en un cine independiente de Brisbane, cuida a su abuelo enfermo y pasa parte de su tiempo en un cementerio.
La vida del personaje empieza a descomponerse mientras aparecen extrañas protuberancias en su cuello y su percepción de la realidad se vuelve cada vez menos confiable. La película utiliza cortes bruscos, secuencias filmadas con una textura áspera y diálogos superpuestos para representar su deterioro mental.
Sam Dixon protagoniza y participa en la creación del filme junto con Adam C. Briggs. Su ritmo pausado y su narración alucinatoria pueden exigir paciencia, pero la acumulación de señales inquietantes conduce a un desenlace macabro que recompensa la espera.



