septiembre 09 2026

Durango, 4 años y el mismo slogan cambiado de sitio

IV Informe de Gobierno de Esteban Villegas: las promesas pendientes en Durango

Por Danny Medina

Un señor vendía elotes junto a la Unidad Deportiva Estación Central mientras montaban las sillas para el cuarto informe. Le pregunté si sabía qué se venía a decir ahí dentro esta tarde. Se encogió de hombros con el cazo en la mano. «Lo de siempre, joven. Que estamos mejor que nunca». Y siguió embarrando mayonesa como quien firma un comunicado.

Eso es, en resumen, lo que se venía a decir esta tarde de miércoles en el cuarto informe de gobierno de Esteban Villegas Villarreal: que estamos mejor que nunca, aunque el eslogan haya tenido que mudarse de casa. Hace apenas tres meses, en Tres Molinos, con la Presa El Tunal II de fondo como escenografía de gigante recién parido, Esteban Villegas soltó aquella frase de trinchera: «Aquí ha nacido un Gigante». Bonita, épica, made in campaña.

Para el cuarto informe la consigna ha bajado el tono hasta un «Tenemos memoria; tenemos futuro» que suena más a acto de contrición que a fanfarria. El gigante, entre informe y informe, se ha ido quedando en niño bien alimentado.

 El gobierno de Durango lo sabe: cuando el discurso deja de prometer futuro y empieza a apelar a la memoria, es que algo del presente no aguanta la comparación.

DATO DESTACADO · CUARTO INFORME DE GOBIERNO

Cuatro años, un gigante que nació pequeño y promesas que aún no cuadran

En el cuarto informe de gobierno de Esteban Villegas Villarreal, los proyectos insignia —armadora eléctrica, centro de datos de NVIDIA, Tarjeta Madre y drenaje en Gómez Palacio— siguen sin cerrar la brecha entre el anuncio y la obra.
6,800
MDP prometidos por la armadora eléctrica SEV
2,700
Millones de dólares del proyecto NVIDIA
0
Vehículos ensamblados a la fecha

La armadora eléctrica

  • Anunciada por Villegas Villarreal desde 2016, cuando aún era candidato, con la promesa de setenta mil empleos.
  • Colocación de la primera piedra en enero de 2024: el consorcio chino Solarever, a través de SEV, anunció 6,800 millones de pesos de inversión y mil empleos directos.
  • El arranque de producción se prometió para principios de 2025. A septiembre de 2026, la planta no ha ensamblado un solo vehículo.

Otros pendientes del informe

  • Tarjeta Madre: 200 millones de pesos iniciales y 150 mil beneficiarias, ampliado a 90 mil en una segunda fase; los recursos etiquetados no se ejercieron por completo.
  • Telesecundarias: casi dos años de gestión ante la Federación por el traspaso de nómina, con un respiro presupuestal de mil millones de pesos que aún no llega.
  • Gómez Palacio: 100 millones de pesos anunciados para drenaje, frente a los 570 millones que requiere el sistema completo.
  • Fermaca Digital City (NVIDIA): 50 hectáreas donadas por el Congreso local; sin evidencia pública de que la construcción haya arrancado seis meses después del anuncio.
0

Pese a una inversión anunciada combinada de más de 9,500 millones de pesos y dólares entre la armadora eléctrica y el centro de datos de NVIDIA, ninguno de los dos proyectos ha producido resultados verificables: cero vehículos ensamblados y cero evidencia pública de construcción en el centro de datos.

La memoria, dicho sea de paso, es un arma de doble filo, y aquí conviene usarla contra quien la invoca. Memoria, por ejemplo, para la Tarjeta Madre, ese programa que Villegas Villarreal presentó como promesa cumplida —«en Durango sí cumplimos lo que prometemos», dijo entonces, con 200 millones de pesos iniciales y 150 mil jefas de familia en la mira, ampliado después a 90 mil beneficiarias en una segunda fase con el envío de dos mil elementos del Ejército Durango Renace, que suena a operativo militar y es, en realidad, logística de tarjetas de débito—. El programa existe, reparte, tiene beneficiarias con testimonios agradecidos, eso no se discute. Lo que no termina de cuadrar es la caja: los recursos etiquetados para el año presupuestado no se ejercieron por completo, y nadie ha explicado con claridad a dónde fue a parar la diferencia.

Es un clásico del género: se anuncia con banda de guerra y se cierra el ejercicio en susurros contables.

Con las Telesecundarias el gobierno lleva casi dos años gestionando ante la Federación el traspaso completo de la nómina, con la promesa de un respiro de mil millones de pesos para las finanzas estatales. Casi dos años de gestión es mucho tiempo para un respiro que sigue sin llegar; a este paso el estado se va a asfixiar de tanto prometerse aire. En Gómez Palacio se anunciaron 100 millones de pesos para el drenaje, una cifra que suena a mucho hasta que se coloca junto a los 570 millones que realmente necesita el sistema completo, y ahí aparece la letra pequeña de siempre: el proyecto depende de un acuerdo tripartito —estado, federación, municipio— que todavía no se cierra del todo, porque en México los acuerdos tripartitos son como las citas a tres bandas: alguien siempre llega tarde.

Y en Pueblo Nuevo el propio gobernador de Durango reconoció, sin que se lo preguntaran mucho, que urge una presa nueva porque la infraestructura actual falla y el agua escasea, lo cual es una manera elegante de admitir, a la mitad del sexenio, que aquello de garantizar el vital líquido —vital, sí, el líquido con mayúscula de spot institucional— seguía siendo, en Pueblo Nuevo, una intención con sed.

Pero si hay una promesa que ya merece placa conmemorativa es la armadora de vehículos eléctricos. Villegas Villarreal la mencionó por primera vez en campaña, allá por 2016, cuando ni gobernador era, y prometió setenta mil empleos con la misma soltura con que ahora promete respiros presupuestales. Ya como gobernador retomó el asunto en enero de 2024 con la colocación de la primera piedra: un consorcio chino, Solarever, a través de su brazo SEV, anunció una inversión de 6,800 millones de pesos y mil empleos directos, con arranque de producción prometido para principios de 2025.

Estamos en septiembre de 2026 y la planta sigue sin ensamblar un solo coche. La gente de Durango ya la bautizó, con la puntería certera del cansancio, como «la eterna armadora».

Y ya que hablamos de eternidades, hablemos del futuro con mayúsculas, el que viene envuelto en inteligencia artificial. En marzo de este año Villegas Villegas dijo que esperaba que «este mismo año» empezara la construcción del edificio que albergaría el equipo de NVIDIA en Durango, dentro del Centro Logístico e Industrial (CLID).

 El proyecto tiene nombre bonito, Fermaca Digital City, capacidad proyectada de 250 megavatios, inversión de 2,700 millones de dólares y la promesa de convertir a Durango en el primer estado del país con un centro de datos firme para inteligencia artificial.

 El Congreso local ya donó 50 hectáreas. Se certificaron duranguenses en cursos de NVIDIA. Se hicieron fotos, ruedas de prensa, hasta se habló de soberanía tecnológica, que es una palabra que en boca de un funcionario estatal suena tan sólida como un cimiento que todavía no existe.

Porque a la fecha, seis meses después de aquella declaración, no hay evidencia pública de que la construcción haya arrancado. El proyecto sigue en fase de negociaciones y trámites, sin una sola zanja que uno pueda fotografiar. Es la paradoja del momento: se nos vende la inteligencia artificial como el futuro inminente de Durango, y el futuro, de momento, sigue sin cimientos, como si el algoritmo se hubiera comido también el permiso de construcción.

Y por si el catálogo de fe ciega necesitaba una entrada más, en julio, en entrevista con Adela Micha, el gobernador declaró que «40 empresas más esperan permisos federales para instalarse en el estado», presentándolo como la prueba de que el boom inversionista seguía imparable. Cuarenta empresas es una cifra que impresiona en la radio y se desvanece en cuanto uno pregunta cuáles son. Porque no hay lista pública, no hay confirmación de que esas empresas existan con nombre y apellido, ni de que hayan obtenido permiso alguno, ni de que estén más cerca de instalarse que de ser mencionadas.

Cuarenta empresas fantasma —no en el sentido siniestro, sino en el más literal: se les ve pasar, nunca se les toca— flotando en el discurso oficial junto al gigante que nació, la armadora que nunca ensambla y el centro de datos que todavía no tiene datos que procesar porque no tiene ni paredes.

Al salir de la Estación Central, mientras se apagaban las luces del templete, el vendedor de elotes seguía ahí, cerrando el carrito. Le pregunté si él tenía tarjeta madre, drenaje nuevo, coche eléctrico o inteligencia artificial en el futuro. Se rió sin ganas. «Yo lo que tengo es memoria, joven.

Usted lo dijo primero». Y se fue calle abajo, empujando el carrito, sin prometer nada, que es más de lo que puede decirse de la tarde que dejaba atrás…