Los apagones se repiten con cada lluvia en Durango y la CFE no ha explicado por qué

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Javier García, denunció que las fallas eléctricas se han vuelto más frecuentes y tardan horas en resolverse, con pérdidas económicas para comercios y hogares que la Comisión Federal de Electricidad no ha atendido públicamente.
Un patrón que ya no puede explicarse solo por el clima
Las lluvias de las últimas semanas dejaron algo más que encharcamientos y baches en Durango capital: expusieron una falla estructural en el servicio eléctrico que el sector empresarial ya no está dispuesto a pasar por alto. Javier García, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, advirtió que los apagones se repiten con cada temporada de lluvias y que las fallas tardan cada vez más en resolverse, sin que la Comisión Federal de Electricidad haya ofrecido hasta ahora una explicación pública sobre lo que ocurre con su infraestructura.
La CFE, señalada por su silencio
García fue directo al exigir que la Comisión Federal de Electricidad transparente el estado de su red y su capacidad real de respuesta ante las fallas. Para el dirigente empresarial, el problema no se reduce a un corte esporádico: se trata de interrupciones que se repiten con frecuencia creciente y de un restablecimiento del servicio que toma cada vez más tiempo que antes. La ausencia de una respuesta institucional, subrayó, alimenta la incertidumbre entre quienes dependen del suministro para operar.
El planteamiento no es menor: si las lluvias seguirán presentándose año con año, la pregunta obligada es por qué la infraestructura eléctrica de la ciudad no está preparada para resistirlas sin colapsar cada vez.
Negocios que absorben una factura que no generaron
Mientras la CFE guarda silencio, son los comercios y las familias quienes cargan con el costo. Los negocios que manejan productos perecederos —restaurantes, tiendas, establecimientos con refrigeración— enfrentan pérdidas directas cada vez que el suministro se suspende por periodos prolongados. A ellos se suman los que dependen de la electricidad para operar de forma básica: sin luz, muchos se ven obligados a reducir actividades o cerrar temporalmente, sin que exista mecanismo alguno que compense esas pérdidas.
El apagón, en estos casos, no es solo una molestia doméstica: es una interrupción con consecuencias económicas medibles que hasta ahora nadie ha cuantificado ni resarcido.
La pregunta que sigue sin respuesta
El planteamiento del sector empresarial deja una exigencia pendiente para la Comisión Federal de Electricidad: explicar por qué las fallas se han vuelto más frecuentes y por qué su atención puede prolongarse durante horas. Las lluvias son un fenómeno previsible; la falta de una respuesta clara sobre el estado de la red eléctrica, no. Mientras la CFE no ofrezca esa explicación, miles de familias y negocios en Durango seguirán conviviendo con la misma incertidumbre cada vez que se anuncia una tormenta: no saber cuándo se irá la luz, ni cuándo va a volver.
