marzo 06 2026

Frankenstein 2025: El monstruo más humano de Guillermo del Toro conmueve y divide opiniones

Guillermo del Toro no solo resucitó al monstruo de Mary Shelley… lo volvió más humano que nunca

Y es cierto: hay algo autobiográfico en este Frankenstein. Del Toro no solo adapta, sino que confiesa

La cinta, protagonizada por Jacob Elordi y Oscar Isaac, es visualmente hipnótica, un despliegue de belleza gótica que parece pintar con sombras y sentimientos

Su nueva película, Frankenstein (2025), presentada en el Festival de Cine de Venecia, no solo fue ovacionada durante 13 minutos —un récord que ya se volvió anécdota viral—, sino que también despertó una conversación global sobre el alma del cine moderno: ¿puede una historia de horror ser, al mismo tiempo, una historia de ternura?

Del Toro lo intenta. Y en gran medida, lo logra.


La cinta, protagonizada por Jacob Elordi y Oscar Isaac, es visualmente hipnótica, un despliegue de belleza gótica que parece pintar con sombras y sentimientos. Pero lo que realmente está en juego aquí no es el espanto ni la monstruosidad, sino la fragilidad de ser humano. El monstruo, lejos de ser una criatura temible, se convierte en un espejo: vulnerable, confundido, y profundamente consciente de su soledad.

El público lo entendió desde el primer minuto. En redes sociales, las reacciones fueron tan emotivas como inesperadas: usuarios de X y Facebook hablaron de haber llorado con escenas donde Elordi apenas pronuncia palabra, pero su mirada dice todo. No es solo actuación; es vulnerabilidad pura. “Nunca pensé que Frankenstein me haría sentir empatía”, escribió una usuaria en un hilo viral, resumen perfecto de lo que esta versión provoca.

Entre el horror y la poesía

La crítica especializada también se rindió, aunque con matices. Infobae destacó la mezcla de horror y ternura como una de las mayores virtudes del filme, mientras que El País la describió como “una colosal revisión poética de un clásico imperfecto pero conmovedor”.
Otros medios como TV Azteca y Espinof apuntan que el ritmo y la duración —más de dos horas— pueden resultar densos para el espectador promedio, aunque reconocen que estamos ante la obra más personal del cineasta mexicano.

Y es cierto: hay algo autobiográfico en este Frankenstein. Del Toro no solo adapta, sino que confiesa. El monstruo parece ser su alter ego: una criatura incomprendida que busca amor en un mundo que teme lo diferente. “Gran parte de la película es autobiográfica”, admitió el director en entrevista. Y se nota.

Un fenómeno más allá del cine

El fenómeno no se quedó en los festivales. Tras su estreno en Netflix, la película alcanzó el puesto #1 en audiencia, convirtiéndose en tendencia en cuestión de horas. Clips del encuentro de Del Toro con un fan mexicano —quien rompió en llanto al conocerlo— se volvieron virales, reflejando la conexión emocional que la historia ha generado incluso fuera de la pantalla.

En un año saturado de franquicias recicladas y efectos digitales sin alma, Frankenstein destaca por algo más simple y poderoso: la emoción honesta. No es una película para todos, pero sí una que deja huella.

Guillermo del Toro no reinventó al monstruo. Lo comprendió.
Y quizá, en ese gesto, nos recordó que la verdadera creación —la más aterradora y bella— sigue siendo el ser humano.


Fuentes:
Infobae | El País | TV Azteca | Espinof | Tomatazos

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