Uno de cada tres camiones urbanos en Durango supera su vida útil; 200 unidades tienen más de 10 años de servicio

Alrededor del 30% de las 650 unidades del transporte colectivo que circulan en la capital rebasan la antigüedad recomendada. La Subsecretaría de Movilidad y Transportes atribuye el rezago a las dificultades de los concesionarios para acceder a financiamiento bancario.
Cada día, miles de personas utilizan el transporte público en la ciudad de Durango para acudir a sus centros de trabajo, escuelas o realizar actividades cotidianas. Sin embargo, una parte importante de esa flota ya opera por encima del periodo de servicio recomendado. De las 650 unidades registradas en la capital, alrededor de 200 tienen entre 10 y 15 años de antigüedad o incluso más, lo que representa cerca del 30% del parque vehicular destinado al transporte colectivo.
La cifra fue dada a conocer por el subsecretario de Movilidad y Transportes del Estado, Rafael Valentín Aragón, quien explicó que la renovación de las unidades avanza a un ritmo inferior al envejecimiento de la flota debido, principalmente, a las dificultades que enfrentan los concesionarios para obtener créditos que les permitan adquirir vehículos nuevos.
Una flota que envejece sin relevo suficiente
La vida útil de un camión destinado al transporte público suele ubicarse entre los 10 y los 15 años, dependiendo del modelo, el mantenimiento recibido y las condiciones en las que presta servicio. Una vez superado ese periodo, las unidades requieren reparaciones cada vez más frecuentes y pueden presentar un mayor desgaste en componentes mecánicos, eléctricos y estructurales.
El impacto de esta situación trasciende el cumplimiento de una norma administrativa. Un parque vehicular envejecido puede traducirse en mayores costos de mantenimiento, más interrupciones del servicio y un incremento en las emisiones contaminantes, además de limitar la incorporación de tecnologías más eficientes y accesibles para los usuarios.
Para quienes utilizan diariamente el transporte colectivo, la antigüedad también puede reflejarse en unidades con menor comodidad, sistemas de acceso menos adecuados para personas con discapacidad y una experiencia de viaje por debajo de los estándares que ofrecen vehículos de fabricación más reciente.
El financiamiento, el principal obstáculo
De acuerdo con Rafael Valentín Aragón, el problema no radica únicamente en la intención de renovar las unidades, sino en la capacidad financiera de los concesionarios para hacerlo.
El funcionario explicó que una parte importante de los operadores mantiene ingresos que no están plenamente bancarizados, debido a que muchas operaciones del sector continúan realizándose en efectivo. Esta condición dificulta demostrar capacidad de pago ante las instituciones financieras, que suelen exigir historial crediticio e ingresos comprobables para autorizar préstamos destinados a la compra de nuevas unidades.
En consecuencia, los concesionarios que operan como personas físicas y cuentan con ingresos formalmente registrados tienen mayores posibilidades de acceder a financiamiento, mientras que otros quedan fuera de los esquemas tradicionales de crédito.
Esta situación ha generado un círculo complejo: las unidades envejecen porque no se reemplazan, pero la falta de acceso al crédito impide que los concesionarios puedan modernizar sus vehículos con la rapidez necesaria.
Una modernización pendiente en Durango
Aunque las autoridades estatales reconocen el rezago que enfrenta el transporte colectivo en la capital, hasta ahora no se han presentado programas públicos de gran alcance orientados a acelerar la renovación del parque vehicular.
Entre las alternativas que han sido implementadas en otras entidades del país se encuentran esquemas de subsidios, garantías gubernamentales para facilitar créditos, fondos de financiamiento especializados y programas de chatarrización que incentivan el retiro de unidades antiguas. Sin embargo, en Durango no se ha anunciado una estrategia similar que permita atender el problema de manera estructural.
Mientras tanto, la sustitución de camiones continúa dependiendo, en gran medida, de la capacidad económica individual de cada concesionario para obtener financiamiento en la banca comercial.
El reto para el transporte urbano
La modernización del transporte público representa uno de los desafíos de movilidad más importantes para la ciudad. Además de mejorar la seguridad y la eficiencia operativa, una flota más reciente puede contribuir a reducir emisiones contaminales, disminuir costos de mantenimiento y ofrecer mejores condiciones de accesibilidad para adultos mayores y personas con discapacidad.
Por ahora, el panorama refleja una renovación insuficiente frente al envejecimiento de las unidades. Con aproximadamente uno de cada tres camiones superando el tiempo de servicio recomendado, miles de usuarios continúan utilizando diariamente vehículos cuya permanencia en circulación responde, más que a una estrategia de modernización, a las limitaciones financieras que enfrenta el sector transportista concluyó.
