La síndico municipal Aly Gamboa cuestionó la eficacia de los botones de pánico instalados en la ciudad de Durango al señalar que no existen estadísticas que demuestren su impacto en la prevención de la violencia contra las mujeres.
Mientras tanto, el Instituto Municipal de la Mujer de Durango aseguró que los dispositivos funcionan correctamente y forman parte de una estrategia de seguridad en espacios públicos
El 27 de junio de 2024, la síndico municipal Aly Gamboa puso en duda la efectividad de los botones de pánico instalados en espacios públicos de Durango como herramienta para prevenir la violencia contra las mujeres.
La funcionaria lanzó entonces una pregunta directa: ¿realmente están funcionando?. El cuestionamiento surgió ante la falta de estadísticas públicas que demostraran el impacto del programa, pese a la inversión realizada para su instalación.
Las declaraciones abrieron un debate dentro del propio gobierno municipal sobre el alcance real de una estrategia diseñada para reforzar la seguridad femenina en la capital del estado.
38 botones de pánico para más de 200 mil mujeres en Durango
Durante su posicionamiento, Aly Gamboa señaló que el número de dispositivos instalados resulta reducido frente a la magnitud del problema.
En la ciudad existen más de 200 mil mujeres en edad reproductiva, mientras que el sistema contaba con 38 botones de pánico distribuidos en distintos puntos, principalmente en plazas y escuelas.
Para la síndico, la cifra genera dudas sobre la cobertura real del programa y su capacidad para atender situaciones de riesgo.
Además, advirtió que gran parte de la violencia contra las mujeres ocurre dentro de los hogares o en espacios privados, lo que limita la utilidad de dispositivos ubicados en la vía pública.
Un programa que costó 1.5 millones de pesos
Los botones de pánico fueron instalados durante la administración municipal anterior del alcalde Toño Ochoa con una inversión cercana a 1.5 millones de pesos.
Ante ello, Aly Gamboa planteó la necesidad de realizar un análisis profundo sobre su funcionamiento antes de considerar la ampliación del programa.
En su opinión, el debate no debería centrarse únicamente en el número de dispositivos colocados, sino en si realmente están ayudando a prevenir o atender casos de violencia.
Falsas alarmas y dudas sobre su funcionamiento
De acuerdo con datos de la Dirección Municipal de Seguridad Pública de Durango, cuando se activa uno de estos botones una patrulla tarda alrededor de cuatro minutos en llegar al sitio.
Sin embargo, también se ha detectado que varias activaciones corresponden a falsas alarmas, lo que implica movilización de unidades policiales y gasto operativo.
Además, la síndico señaló que la aplicación digital vinculada al sistema tampoco había mostrado resultados claros, lo que refuerza la necesidad de revisar la estrategia tecnológica.
Proponen apostar por aplicaciones móviles para pedir ayuda
Ante este panorama, Aly Gamboa sugirió analizar experiencias de otros países donde las aplicaciones móviles permiten reportar emergencias o violencia de género de manera inmediata.
Desde su perspectiva, este tipo de herramientas podría tener mayor alcance, considerando que la mayoría de las mujeres cuenta con un teléfono celular.
La idea sería permitir que las víctimas puedan activar una alerta desde cualquier punto de la ciudad, sin depender de un dispositivo fijo instalado en la vía pública.
Autoridades aseguran que los botones sí funcionan
Desde el Instituto Municipal de la Mujer de Durango, la postura fue distinta.
Su directora, Alejandra Acosta, informó que los botones de pánico instalados en la ciudad funcionan correctamente y están distribuidos de manera estratégica.
Según explicó, estos dispositivos buscan inhibir delitos como el acoso o agresiones en espacios públicos, además de permitir una respuesta rápida por parte de las autoridades.
Cuando alguien presiona uno de los botones, el reporte se envía directamente al sistema de la Dirección Municipal de Seguridad Pública de Durango, que moviliza una unidad para atender la emergencia.
La pregunta que dejó abierta el debate en Durango
Las posturas encontradas reflejan una discusión que sigue presente en muchas ciudades: cómo medir la efectividad de las estrategias de prevención de la violencia contra las mujeres.
Mientras algunos funcionarios consideran necesario revisar resultados antes de ampliar programas, otros sostienen que estas herramientas sí cumplen una función preventiva en espacios públicos.
El debate iniciado en junio de 2024 dejó una pregunta que todavía genera discusión:
¿Los botones de pánico realmente ayudan a proteger a las mujeres o es momento de replantear la estrategia de seguridad en Durango?