Operativos federales en Durango: “Los Harfuch” despliegan 5 acciones simultáneas
Elementos de la SSyPC, en coordinación con la Sedena y la FGR, desplegaron alrededor de 50 unidades en fraccionamientos privados y zonas de la capital; hasta ahora no hay información oficial sobre los resultados
Un despliegue federal que comenzó desde la noche del viernes
Un amplio operativo de seguridad se registró en la ciudad de Durango entre la noche del viernes 18 de septiembre y la mañana del sábado 19 de septiembre de 2026, cuando elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC), adscritos a la Unidad Nacional de Operaciones (UNO), conocidos como “Los Harfuch”, realizaron al menos cinco acciones simultáneas en distintos puntos de la capital. El despliegue se llevó a cabo en coordinación con personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Fiscalía General de la República (FGR), lo que refleja un trabajo interinstitucional de carácter federal en la entidad.
De manera extraoficial se conoció que alrededor de 50 unidades de las instituciones federales arribaron a Durango para participar en estos recorridos y operativos, dirigidos a puntos considerados de interés para las corporaciones de seguridad. La presencia masiva de vehículos y personal uniformado fue visible en varios sectores de la ciudad, lo que generó expectativa entre los habitantes de las zonas involucradas.
Fraccionamientos privados y zonas estratégicas en la mira
De los cinco puntos donde se desarrollaron estos despliegues, cuatro correspondieron a fraccionamientos privados y uno más se ubicó sobre la prolongación Pino Suárez, a la altura del fraccionamiento Villas de San Francisco. Entre los fraccionamientos privados abarcados por las acciones policiales se encuentran Las Calzadas, Colinas del Saltito, Residencial El Cielo y Cielo Azul, además de otros asentamientos no especificados en los primeros reportes.
Además de estos desarrollos habitacionales cerrados, los operativos también cubrieron distintos puntos de la zona centro de la ciudad, así como las colonias Luis Echeverría Álvarez e Industrial Ladrillera. Esta combinación de zonas residenciales de nivel medio y alto con áreas más céntricas y populares sugiere que las autoridades buscaban cubrir distintos tipos de objetivos, ya sea relacionados con delitos de alto impacto, narcomenudeo, lavado de dinero o vínculos con organizaciones criminales.
Al menos tres detenidos y propiedades aseguradas
Aunque hasta el momento no se ha emitido información oficial sobre el resultado de estas acciones, de manera extraoficial trascendió que durante los operativos habrían sido detenidas al menos tres personas. De acuerdo con los primeros reportes no oficiales, una de las detenciones se registró en el fraccionamiento Colinas del Saltito, mientras que las otras dos ocurrieron en las colonias Luis Echeverría Álvarez e Industrial Ladrillera.
Además de las detenciones, se informó que fue asegurado un número aún no determinado de propiedades, que podrían incluir vehículos, armas, documentación o bienes muebles e inmuebles vinculados a las investigaciones en curso. La falta de cifras precisas y de detalles sobre la naturaleza de lo decomisado refleja que, al momento de publicarse los primeros reportes, las autoridades todavía estaban en proceso de integrar la información y realizar los peritajes correspondientes.
“Harfuch”: la unidad de élite de Omar García Harfuch
Los elementos que participaron en los operativos de Durango pertenecen a la Unidad Nacional de Operaciones (UNO), más conocida como “Los Harfuch”, en referencia a Omar García Harfuch, titular de la SSyPC. Esta unidad se ha caracterizado por realizar despliegues de alto perfil en distintas entidades del país, con un enfoque en la persecución del crimen organizado, la recuperación de territorios controlados por grupos delictivos y la ejecución de órdenes de aprehensión contra objetivos de alto valor.
La presencia de “Los Harfuch” en Durango no es casual. En los últimos años, la capital duranguense y otras zonas del estado han sido escenario de una creciente disputa entre células delictivas vinculadas al narcotráfico, lo que ha derivado en episodios de violencia, extorsión y narcomenudeo. El despliegue de una unidad federal de élite como la UNO indica que las autoridades están buscando dar un golpe estratégico, ya sea contra una organización específica o contra una red de apoyo logístico y financiero.
Coordinación con Sedena y FGR: un mensaje de fuerza federal
La coordinación entre la SSyPC, la Sedena y la FGR en estos operativos envía un mensaje claro sobre el nivel de prioridad que tiene Durango en la agenda de seguridad del gobierno federal. La participación del Ejército, a través de la Sedena, aporta capacidad de despliegue territorial, inteligencia y apoyo logístico, mientras que la FGR se encarga de la parte ministerial: integración de carpetas de investigación, solicitud de órdenes judiciales y persecución de delitos del fuero federal.
Este tipo de operativos combinados suele estar asociado a investigaciones de larga data, en las que se ha realizado trabajo de inteligencia, seguimiento de movimientos financieros, interceptación de comunicaciones y vigilancia de objetivos durante semanas o meses. El hecho de que los operativos se hayan realizado de manera simultánea en cinco puntos distintos sugiere que las autoridades buscaban evitar fugas, destruir evidencia o que los objetivos principales pudieran ser alertados a tiempo.
Silencio oficial y versiones extraoficiales
Hasta la mañana del sábado 19 de septiembre, ni la SSyPC, ni la Sedena, ni la FGR habían emitido un comunicado oficial detallando los resultados de los operativos en Durango. Este silencio es relativamente común en las primeras horas posteriores a acciones de este tipo, ya que las autoridades prefieren integrar la información, verificar identidades, realizar los primeros peritajes y definir la estrategia de comunicación antes de salir a dar cifras y nombres.
Contexto de seguridad en Durango
Durango ha registrado en los últimos años un incremento en la presencia de grupos delictivos vinculados al narcotráfico, así como un aumento en delitos como la extorsión, el robo de vehículos, el narcomenudeo y los homicidios dolosos. La capital, en particular, ha sido escenario de enfrentamientos entre células rivales, así como de acciones dirigidas contra comerciantes, transportistas y ciudadanos comunes a través de redes de cobro de piso.
En este contexto, los operativos de “Los Harfuch” pueden leerse como parte de una estrategia más amplia para recuperar el control de zonas urbanas clave, desarticular redes de apoyo del crimen organizado y enviar un mensaje de que el gobierno federal está dispuesto a intervenir de manera directa cuando la situación lo amerita. La pregunta que queda abierta es si estas acciones se traducirán en resultados concretos y duraderos, o si serán percibidas como operativos de alto impacto mediático pero con efectos limitados en el tiempo.


