septiembre 18 2026

Arzobispo de Durango reconoce violencia en comunidades serranas de Durango

El arzobispo Faustino Armendáriz Jiménez reconoce la violencia e inseguridad en la sierra de Durango y Zacatecas. Conoce su mensaje pastoral para comunidades desplazadas como El Durazno

Quién es el Arzobispo Faustino Armendáriz y por qué su voz importa en este contexto

Armendáriz Jiménez no habla desde la comodidad del desconocimiento. Antes de asumir la arquidiócesis de Durango en 2019, encabezó la diócesis de Matamoros, Tamaulipas, entre 2005 y 2011, uno de los períodos más violentos en la historia de la frontera norte de México, marcado por enfrentamientos entre grupos del crimen organizado.

Esa experiencia forjó en él una perspectiva pastoral que reconoce la realidad sin eludirla:

  • Vivió la violencia de primera mano en Tamaulipas.
  • Transitó por la relativa calma de Querétaro.
  • Hoy enfrenta una nueva complejidad en Durango y zonas limítrofes de Zacatecas.

El mensaje del arzobispo ante el desplazamiento en El Durazno y la sierra duranguense

Durante su recorrido por diversas regiones del estado, Armendáriz visitó zonas como Mezquital, Nombre de Dios y Santiago Papasquiaro, territorios que conectan con áreas serranas del norte de Durango donde la presencia del crimen organizado ha generado desplazamientos forzados, restricciones a la vida cotidiana y un clima de temor entre los habitantes.

Su mensaje fue directo y sin ambigüedades:

“Ante la inseguridad, ante la violencia, ante la incertidumbre, nosotros tenemos que ir a dar consuelo a las familias, tenemos que visitar a los más pobres, tenemos que ir a ver a los enfermos.”

La Iglesia, afirmó, no puede cerrar sus puertas ni retirar su presencia del territorio, por más complicadas que sean las circunstancias.

“No hay barreras para un misionero”: el principio detrás de la misión pastoral en zonas de riesgo

La frase que resume la postura de Armendáriz ante la violencia serrana es también una declaración de principios sobre el rol de la Iglesia en contextos de crisis humanitaria:

“No hay barreras para un misionero.”

Esta afirmación no es retórica. Implica que sacerdotes y religiosos de la arquidiócesis continúan desplazándose hacia comunidades en riesgo para:

  • Administrar sacramentos a enfermos y familias en situación de vulnerabilidad.
  • Brindar acompañamiento espiritual a desplazados internos.
  • Mantener activa la red de apoyo comunitario en zonas donde el Estado tiene presencia limitada.

La sierra de Durango y Zacatecas: entre la fe y la incertidumbre

El arzobispo fue explícito al reconocer que la violencia que afecta diversas regiones de México no ha pasado de largo por Durango ni por sus estados vecinos:

“En la parte de Zacatecas no estamos exentos de situaciones muy difíciles.”

Esta declaración cobra especial relevancia en un contexto donde la franja territorial que une la sierra de Durango con Zacatecas ha sido escenario de enfrentamientos armados, desplazamientos colectivos y restricciones a la movilidad de pobladores y autoridades.

Regiones mencionadas en el recorrido pastoral reciente

Municipio / RegiónEstadoContexto
MezquitalDurangoZona apartada con presencia de grupos armados
Santiago PapasquiaroDurangoConexión con sierra norte duranguense
Nombre de DiosDurangoZona de tránsito serrano
El DuraznoDurangoComunidad afectada por desplazamiento
Zonas limítrofesZacatecasAlta conflictividad reportada

Lo que significa la postura de la Iglesia para las comunidades afectadas

En regiones donde la presencia institucional del gobierno es escasa o intermitente, la Iglesia católica funciona con frecuencia como el único tejido social estable. La decisión pastoral de no abandonar esas comunidades tiene implicaciones prácticas que van más allá de lo espiritual:

  • Mantiene redes de comunicación y apoyo entre familias dispersas por el desplazamiento.
  • Ofrece un espacio de confianza en entornos donde el miedo inhibe la denuncia y la organización colectiva.
  • Documenta, de manera informal, testimonios de violencia que de otro modo permanecerían invisibles.

Contexto: desplazamiento forzado en la sierra duranguense

Las declaraciones del arzobispo Armendáriz se producen en un momento en que varias comunidades de la sierra norte de Durango han vivido episodios de desplazamiento forzado, con familias que abandonan sus hogares ante amenazas de grupos armados. La comunidad de El Durazno es una de las que ha enfrentado esta situación con mayor visibilidad mediática reciente.

Este fenómeno no es aislado: forma parte de un patrón regional que afecta el llamado Triángulo Dorado, zona serrana que abarca porciones de Durango, Sinaloa y Chihuahua, históricamente vinculada al cultivo de enervantes y disputada por distintas organizaciones criminales.

Conclusión: una Iglesia que camina hacia el peligro, no lejos de él

La postura del arzobispo Faustino Armendáriz no es la de quien observa la crisis desde la distancia. Es la de una institución que, con sus limitaciones y su propia historia, elige estar presente donde el Estado retrocede y donde el miedo amenaza con romper el tejido comunitario.

En la sierra de Durango, entre la fe y la incertidumbre, la Iglesia sigue caminando.

¿Conoces la situación de alguna comunidad serrana afectada? Este medio documenta testimonios de desplazados en Durango. Escríbenos.