septiembre 18 2026

Diputado Héctor Herrera: violencia obliga a 100 familias a huir de El Durazno, Durango

El conflicto que avanza desde Chihuahua y Sinaloa provocó el desplazamiento masivo de familias en la sierra de Durango. Diputado Héctor Herrera exige apoyo

Desplazamiento forzado en El Durazno, Durango: más de 100 familias huyen por el avance del conflicto armado

El violento avance del conflicto armado desde Chihuahua y Sinaloa hacia la sierra de Durango provocó en un solo fin de semana la salida masiva de cientos de familias de la comunidad de El Durazno.

La comunidad serrana de El Durazno, en Durango, vive una crisis humanitaria silenciosa. En un solo fin de semana, más de 100 familias abandonaron sus hogares ante el avance del conflicto armado que, originado en zonas limítrofes con Chihuahua y Sinaloa, ya toca de lleno el territorio duranguense.

El diputado local por Morena, Héctor Herrera, alzó la voz para exigir que las autoridades reconozcan la dimensión real de lo que ocurre y no minimicen una situación que, advirtió, lleva meses gestándose.

Desplazamiento masivo en la sierra de Durango: lo que ocurrió el fin de semana

El legislador confirmó que, si bien desde hace aproximadamente un año algunas familias habían comenzado a salir de forma paulatina, fue durante el fin de semana más reciente cuando el éxodo se volvió masivo.

“Estamos hablando de familias que desde el último año se han estado saliendo poco a poco, pero este fin de semana ya fue una situación más masiva”, declaró Herrera ante medios locales.

Al menos 100 familias dejaron la zona serrana en cuestión de horas, buscando ponerse a salvo ante un clima de inseguridad que ya no da señales de ceder.

El origen del problema: violencia que cruzó fronteras estatales

Según el diputado Herrera, el conflicto armado comenzó en comunidades del estado de Chihuahua y fue desplazándose progresivamente hacia el territorio duranguense, acorralando a comunidades que históricamente han vivido en aislamiento geográfico y vulnerabilidad institucional.

“Lo que ha detonado que se vayan las familias es que el conflicto se ha acercado cada vez más hacia el estado de Durango”, explicó el legislador.

El ataque al Banco del Bienestar: el detonante más reciente

Un hecho en particular aceleró la decisión de las familias de abandonar la comunidad: el ataque registrado contra el Banco del Bienestar en El Durazno. Para muchos habitantes, ese evento representó la señal definitiva de que la violencia ya no estaba en la periferia, sino en el corazón de su comunidad.

La trampa geográfica: salir de El Durazno implica cruzar por zonas de riesgo

Uno de los factores que hace especialmente grave esta crisis es la condición de aislamiento de El Durazno. Para llegar desde esa comunidad hasta la capital del estado, los habitantes deben transitar necesariamente por territorios de Chihuahua o Sinaloa, precisamente las zonas donde el conflicto armado es más intenso.

“Tienen que pasar necesariamente por Chihuahua o por Sinaloa, y el costo de trasladarse en avioneta es muy alto. De hecho, dejaron de volar las avionetas estos días por el riesgo”, afirmó Herrera.

Vuelos suspendidos por inseguridad

La vía aérea, que en condiciones normales representa la opción más segura y directa para los habitantes de la sierra, también quedó bloqueada. Las avionetas que operan rutas hacia la región dejaron de volar temporalmente ante el riesgo de ataques, eliminando la única alternativa viable de evacuación rápida para quienes carecen de recursos para afrontar el costoso traslado terrestre por zonas controladas por grupos armados.

La exigencia política: reconocer el problema y no minimizarlo

El diputado Héctor Herrera fue directo en su llamado a las autoridades estatales y federales: el primer paso para atender la crisis es nombrarla con honestidad.

“Se tiene que aceptar la problemática real que existe en aquella zona y que los habitantes necesitan el acompañamiento de las autoridades”, puntualizó el legislador.

¿Qué piden los afectados y el diputado?

Las demandas concretas que emergen de esta situación son:

  • Reconocimiento oficial del desplazamiento forzado como una crisis humanitaria activa en la región.
  • Acompañamiento de las autoridades estatales y federales a las familias que han abandonado sus hogares.
  • Garantías de movilidad segura para quienes necesiten evacuar la zona o regresar a sus comunidades.
  • Atención a las condiciones de vulnerabilidad de las comunidades serranas ante el avance del conflicto armado.

Contexto: desplazamiento forzado en México, un problema que crece en silencio

El caso de El Durazno no es aislado. México registra cada año decenas de miles de desplazamientos internos forzados vinculados a la violencia del crimen organizado, la mayoría en estados del norte y occidente del país. Sin embargo, al no existir un marco legal federal específico para atender esta problemática, las comunidades afectadas quedan frecuentemente sin respuesta institucional efectiva.

La sierra de Durango —compartida geográficamente con Chihuahua y Sinaloa, y históricamente escenario de disputa entre grupos del crimen organizado— representa uno de los territorios de mayor riesgo para sus habitantes, quienes viven la doble vulnerabilidad del aislamiento y la violencia.

Lo que sigue: ¿quién responde por El Durazno?

Mientras el diputado Herrera exige una respuesta institucional, las familias desplazadas de El Durazno buscan refugio en la capital del estado y en municipios cercanos. Sus casas, sus animales y sus bienes quedaron atrás.

La pregunta que queda sin respuesta oficial es la más urgente: ¿quién garantiza su seguridad, su retorno o su reubicación digna?

La dimensión humanitaria de este éxodo serrano exige que las autoridades de Durango, Chihuahua, Sinaloa y el gobierno federal actúen con la misma velocidad con que las familias tuvieron que abandonar sus hogares.